Conseguir traer al Movimiento de Cursillos a los alejados exige siempre por parte de los dirigentes una gran capacidad de resistencia, caridad y profundo respeto por la persona. Conviene que mediten muy seriamente sobre los trabajadores que fueron a trabajar a la viña y que, aunque habían trabajado desde la primera hora, recibieron el mismo salario que los que fueron incorporados mucho más tarde.
Eduardo Bonnín